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La muestra, organizada con motivo de la visita extraordinaria de San Miguel de Aralar a San Sebastián, reúne obras de arte, documentos históricos y objetos de devoción popular que testimonian el profundo arraigo del Arcángel en la religiosidad guipuzcoana. Entre las piezas más singulares destaca el traje original del siglo XVII de San Miguel de Oñati, utilizado en la procesión del Corpus Christi.

La visita de San Miguel de Aralar a San Sebastián el pasado sábado 10 de octubre ha dejado en la Catedral del Buen Pastor un eco que se prolongará hasta finales de mes. Se trata de la exposición Mikel Gurea. San Miguel en Gipuzkoa, una muestra que permite descubrir la arraigada devoción al Arcángel en la Diócesis de San Sebastián y su presencia, a lo largo de los siglos, en el arte, la historia y las tradiciones populares del territorio.

A través de diferentes objetos y obras de arte que representan a San Miguel en sus distintas iconografías, el visitante puede acercarse también a lo que la teología católica enseña acerca de los ángeles, seres espirituales creados por Dios para servirle y colaborar en su designio de salvación. Una pintura colonial americana y un icono bizantino del Arcángel recuerdan, además, que la devoción a San Miguel trasciende las fronteras de Occidente y se encuentra profundamente arraigada tanto en el Oriente cristiano como en el Nuevo Mundo.

La exposición dedica asimismo un espacio al origen y la historia del Santuario de San Miguel de Aralar, mediante diversos objetos de piedad y un grabado del siglo XVIII cedidos por una familia navarra afincada en San Sebastián. Siguiendo las investigaciones de Elena Barrueso, la muestra plantea la hipótesis de que la expansión del culto a San Miguel desde la sierra de Aralar desempeñó un papel importante en la cristianización de la Gipuzkoa medieval, extendiéndose progresivamente por los valles guipuzcoanos.

Esta amplia difusión queda reflejada en un mapa de Gipuzkoa que recoge las numerosas parroquias y ermitas dedicadas al Arcángel. Junto a él, una cuidada selección de imágenes procedentes de distintas localidades permite recorrer varios siglos de arte religioso y apreciar la riqueza y diversidad de las representaciones de San Miguel.

Entre las principales tallas expuestas destacan una imagen gótica procedente de Errezil, otra renacentista de Errenteria y una magnífica escultura barroca de Legazpi. A estas obras se suma un excepcional documento del siglo XVI, cedido por el Archivo Histórico Diocesano y procedente de Udala, en Arrasate, que conserva una delicada miniatura del Arcángel. El conjunto ofrece una visión de la importancia que adquirió San Miguel en la imaginería religiosa guipuzcoana, desde las representaciones medievales hasta la expresividad y el esplendor de la escultura barroca.

Una de las manifestaciones más singulares de la religiosidad popular guipuzcoana es la presencia de una persona, niño o adulto, que encarna a San Miguel Arcángel en las procesiones del Corpus Christi y del Viernes Santo. En ambas celebraciones, San Miguel precede a Cristo, ya sea ante la custodia con el Santísimo Sacramento o ante la imagen de Cristo yacente, ejecutando en ocasiones una danza que expresa el júbilo por la victoria de Cristo sobre el mal y la muerte. La exposición reúne testimonios de esta tradición, entre los que destaca especialmente el traje original del siglo XVII de San Miguel de Oñati, utilizado en la procesión del Corpus Christi, una extraordinaria pieza de indumentaria barroca que supera los 25 kilogramos de peso y que podrá contemplarse excepcionalmente en San Sebastián.

La exposición Mikel Gurea. San Miguel en Gipuzkoa invita a redescubrir una devoción que ha acompañado durante siglos la vida de los guipuzcoanos. Más allá del valor artístico e histórico de las piezas reunidas, la muestra pone de manifiesto cómo la figura del Arcángel ha dejado su huella en las iglesias y tradiciones.La visita extraordinaria de San Miguel de Aralar a San Sebastián ha sido un acontecimiento religioso de especial significado y una oportunidad para volver la mirada hacia una parte de la historia y la identidad de Gipuzkoa que continúa viva en nuestros días.

La exposición podrá visitarse en la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián hasta finales de octubre.